Relato en primera persona…


Por fin en tierra oxigenada.
Después de una cena de celebración, no puedo evitar pensar en todo lo que ha ocurrido estos días y de lo onírico que parece todo a toro pasado.
Parece que fue ayer cuando cogía el avión a África, muerta de miedo y nerviosa por conocer al enorme equipo con el que he tenido el placer de subir.
Podría deciros que 10 tenemos EM y 4 Parkinson, pero ahora, después de vivir lo que he vivido, ya no tiene sentido diferenciarnos, porque hemos dejado muy claro que nuestra enfermedad ya no nos define.
Siete personas de 29 no pudieron alcanzar el punto más alto, pero sin duda alcanzaron su cima personal. Porque todos lo hemos dado todo, empezando por lo inimaginable y acabando por lo que creíamos inexistente en nosotros.
Salimos a las 22.30 el domingo e hicimos cumbre a las 9.00 de la mañana del lunes. Creo que ha sido la noche más larga de mi vida; el camino parecía interminable y la falta de oxígeno y de luz nos invitó a todos a mandarlo todo a tomar viento y volver a casa. Pero ahí fuimos por algo, para gritarle al mundo que aunque tengamos una enfermedad, si queremos podemos, y ese fue nuestro motor.
Con la comida y el agua congeladas y con náuseas por la falta de oxígeno, me alimenté de pastillas de glucosa que poco a poco fueron dándole a los músculos la energía necesaria para llegar; pierna derecha, respiro, pierna izquierda, respiro. Y así diez horas.
Hacia los 5.200 empezaron los primeros síntomas de que necesitaba oxígeno: dolor de cabeza y náuseas. Ibuprofeno y a respirar.
Al llegar a la cima sólo pude gritar. UAAAAAAJAJAAAA
Foto de rigor y para abajo, el dolor de cabeza incrementaba y las voces de la gente se mezclaban con mi pensamiento como si estuviera inmersa en un sueño profundo.
Bien mirado, todo esto no es más que la culminación de un reto para el que tenía mis dudas.

Ahora sólo siento admiración por el resto del equipo, cada cual más fuerte. Hice cumbre con una señora de 68 años afectada de Parkinson. No digo más.

Y la verdad es que ya no hay marcha atras; no se si volveré a subir el Kilimanjaro, pero sin duda creo que hay que seguir enfrentándose así a los retos que vaya imponiéndonos la vida; un pie delante del otro y siempre por encima de nuestras limitaciones

Somos caprichosos por ponernos límites tan fáciles y me he dado cuenta aquí de que esos límites nos los ponemos nosotros, al ver a tanto luchador junto al que, aun rozando ese limite, no se le ha oido ni un solo “no puedo”.



Fotos de
Jeff Rennicke: ……………………….
High Camp
(5.200 mts) ……………………………………………………………………..
La cima!!!
(5.896 mts)


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3 pensamientos en “Relato en primera persona…

  1. Para mi amiga más valiente:
    no hay palabra para describir lo orgullosa que estoy de ti!! eres toda una inspiración!! Lo has conseguido!!!!! no solo llegar a la cima sino luchar el dia a dia con la misma fuerza de siempre…sigue siempre así! y para los día de menos fuerza… siempre nos tendrás a nosotras para recordarte lo grande que eres!!
    Me mero de ganas de verte el lunes y que nos cuentes todos los detalles!!
    te quiero con locura

    Michelle

  2. Soy Nayda Laboy Maldonado, celebrando mis decanato con mi amiga y amor de vida EM. Una decada, con los pies en la tierra, ante la adversidad, disfrutando las riquezas de la vida, tomada de la mano del Rey de Reyes.

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