Ser feliz con Esclerosis Múltiple


Saldremos airosos entre las balas de la Esclerosis Múltiple. Porque estamos hechos de otra pasta. Porque estamos preparados/as para lo que venga. Porque nos sobran las ganas de avanzar.

Hoy hace 11 años que escuché EM por primera vez. Y de ese momento todavía quedan los miedos, pero también una larga lista de batallas ganadas.

Al final, se trata de descubrir cómo seguir adelante. Cómo mantenerse al filo de la vida. Qué cara mostrar a las dudas y a las incógnitas que siempre, incluso 11 años después, acompañan a la enfermedad.

Y es que se trata de sacar tus mejores armas en cada momento de amenaza. En saber que la tempestad siempre pasa y que al final, sólo te quedas tú ante tu vida. Sin Esclerosis Múltiple que valga. Sin que la incertidumbre pueda al final concretarse en algo tangible.

Y podrán pasar mil años más, que la EM se va a quedar donde está. Aparcada en un rincón, sin opción a voz ni a voto. Porque hoy, 11 años después de conocerla, sigo siendo yo ante todas mis experiencias. Sigo siendo yo ante las decisiones de mi vida.

Y aunque parezca difícil, o aunque falten las ganas…ninguna sigla ni palabra podrá quitarme la libertad de tomar la decisión más repetitiva de la historia: ser feliz, frente cualquier imprevisto.

No dejes nunca, nunca, nunca, de moverte por la Esclerosis Múltiple.

http://www.esclerosismultiple.com

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6 pensamientos en “Ser feliz con Esclerosis Múltiple

  1. Bien Ines!
    Bien dicho. Hace 5 años que escuché EM por primera vez y tu historia fue una de las cosas que me hizo empezar a moverme, empezar a hacer deporte y decidir no dejarme vencer. Gracias.
    Un abrazo, Cleo

  2. Me identifico mucho con estas palabras, puede ser porque mas o menos son los años que llevó viviendo con la enfermedad. Gracias por este post

  3. me encanto tus palabras, en estos momentos estoy con un brote, hace 24 años aprendi a convivir, aprendi que la mochhila no es tan pesada, muchas veces llore, pero estoy feliz quien soy y seguire luchando mientras pueda ver la risa de mis hijas, una caricia de mi espos, de poder editar mis historias volcadas en libros, de poder compartir con niños, con jovenes mi experiencia…gracias por lo escrito Ines, nos das muchas fuerzas…abrtazitos

  4. Hace quince años la escuché por segunda vez -la primera abrazó a uno de mis miejores amigos-… le diagnosticaban EM a mi novio, mi prometido, el amor de mi vida. Su madre se me acercó y me preguntó si me iba a quedar a su lado, o me iría. Obviamente, le dije que me quedaba a lucharla con él, a caminar juntos este camino diferente al de otros y tan nuestro como cierto. Seis años más tarde, la escuché por tercera vez, me diagnosticaban con una bebé de casi dos años en los brazos. Y todo se repitió agudizado, profundizado. Un nuevo desafío comenzó. Caminar los dos a la par por el camino común. Lo bueno, es que nos entendemos más que otra pareja impar. Lo no tan bueno, es el aislamiento que a veces necesitamos para recalcular y andar nuevamente por las mismas calles. Nuestro hogar es distinto, es más fuerte, es sólido, es completo, es feliz. Yo, agradecida de la vida. Y la frase que me identifica, es que yo tengo EM pero la EM no me tiene a mí. Está bien lo que sucede, y nosotros hacemos que esté mejor. Abrazos! Lau

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