Esto no va a poder contigo

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Cada día me pregunto por qué, y cada día me aparece la misma respuesta envuelta de silencio. 

El diagnóstico no tiene un motivo ni un significado. El diagnóstico de Esclerosis Múltiple está allí y te acompaña, y aunque luchemos hasta agotarnos de encontrar una razón, no la hay. Está ahí y hay que vivir con ella.

Por eso llega un punto de inflexión en el que uno coge al toro por los cuernos, alza la voz y dice: “espera, porque esto no va a poder conmigo.”

Cuesta encontrar ese día, cuesta encontrar ese camino y cuesta aceptar que era verdad aquello que decían de que el tiempo pone todo en su sitio, de que el tiempo es capaz de asentar las cosas, permitiéndonos coger la distancia necesaria como para no ahogarnos dentro del pozo. 

Y ese día, cuando llega -porque siempre llega- empiezas a ver el pozo desde fuera, desde lo alto y estando a salvo de la más larga caída, porque ya nada puede debilitarte. Tu vida, tu familia, tus amigos y amigas, tu pareja, tu trabajo, tu hijos e hijas. Encuentras mil y una razones que te empujan cada día un poco más a ser mejor que ayer, a sonreír un poco menos que mañana y a quererte a ti y a la vida por encima de la Esclerosis Múltiple. 

Porque nadie mejor que tú conoce lo bueno de tu vida. Nadie mejor que tú sabe lo difícil que es arrebatarte la sonrisa y nadie mejor que tú puede encontrar una respuesta a lo que te rodea. 

La Esclerosis Múltiple permanece. Sí. Pero no estanca. No rompe sueños. 

O por lo menos, no debería. 

Lucha cada día contra ella, aunque ayer perdieras la batalla. Porque en un abrir y cerrar de ojos las cosas cambian y nadie te dice que mañana no puedas convertirte en el vencedor absoluto de esta lucha.

Claro que sí.  

http://www.esclerosismultiple.com