La variedad de síntomas en la Esclerosis Múltiple

Estos son María y Pablo, dominando su mundo

María podría tener 24, 30 o 43 años; estar soltera, casada o tener un novio de cuatro meses. Podría tener un perro llamado Bruno, o un gato, y podría tener un trabajo que le gustara.
María podría ser una chica que, al realizar una actividad común, se sintiera débil.
O podría tener algunos problemas visuales, como ver borroso o ver doble.
Podría parecer torpe al coger cosas con sus manos, o podría perder el equilibrio sin previo aviso.

María también podría ser una chica que conoce a un chico que se llama Pablo.

Y Pablo podría tener la edad de María. Podría tener dos hijos y una mujer maravillosa. Podría hablar lentamente o quizás retrasando alguna palabra. Podría necesitar una muleta. O una silla de ruedas.
O le podría costar concentrarse.

Pablo y María podrían tener Esclerosis Múltiple.

Podrían tener varios de estos síntomas, podrían tener sólo uno, o podrían no tener ninguno.

Podrían pasar días difíciles y largos.
O tristes.

Y también podrían despertarse cada mañana sintiéndose las personas más fuertes del mundo.
Podrían deslumbrar a medio mundo con una sonrisa.  Podrían querer a su familia más que a nadie. Y podrían contar con el apoyo de sus amigos.

También podrían estar enamorados. Y podrían exprimir la vida al máximo.

Podrían disfrutar de un buen helado de chocolate.
Y podrían reírse a carcajada limpia durante horas.

¡Podrían hacer tantas cosas!

Pero sobre todo, podrían gritarle al mundo que su vida no termina con el diagnóstico.
Que hay algo más allá de la Esclerosis Múltiple.

El 30 de mayo, forma parte del Día Mundial de la EM.